lunes, 15 de abril de 2013

La primera carta

Hola nena, ¿Cómo estás?

Esta es la primera carta que te he de escribir en lo que fuese alguna fracción de nuestra vida juntos.

¿Acaso crees tú en la “química” entre individuos? 

Hay personas que me desconciertan y me hacen considerar la idea de lo hermoso que fuera la vida si solamente respondiéramos a hormonas… ¿quién sabe?, tal vez así sea después de todo. Pero lo que quiero contarte no es cómo me erizó tu aroma ni tu mirada, sino más bien deseo contarte hacia donde me vi caminando a través de las ventanas de tus pupilas profundas, casi infinitas: sólo esa mirada me bastó para saber e imaginar dos caminos a situaciones hasta el momento utópicas, pero al final de cuentas quizás no imposibles. 
Te vi a mi lado como un apoyo sentimental; convirtiéndote en un pilar milenario para el alma, que en mí ya ha sido desquebrajada. Un espíritu tierno, dócil y dulce al cual da gusto acariciarle el cabello de seda fina que otorga paz y tranquilidad entre estos dedos podridos y resecos en pecado.
También te vi a mi lado como una hermosa compañía, imprudente por su vida, que me incita a tomar riesgos inconcebibles y me hace sentir joven todavía. Que me recuerde buscar en mi agenda la página donde dice que se disfruta más de lo que no programamos con anterioridad para ponderar hasta dónde nos gozamos, sino que es mas rico vivir el momento menos esperado; la esencia de lo sagaz y espontáneo. ¡Ahí me haces sentir vivo! Ojalá se de la oportunidad de que algún día leas esta carta, para que sepas que la escribo con el sentimiento de haberte visto hace horas y no conocerte en lo absoluto. Ojalá mis letras no me defrauden. 

Te quiero conmigo. 

FIN

1 comentario:

  1. Me transportaste y me recordaste la hermosa sensación que es la de amar a un hijo con pasión y locura, y que haríamos cualquier cosa por ellos.

    ResponderEliminar