Es imperativo que te comunique esto mujer,
para que continúes con tan excelente trabajo.
Y es que en la sencillez de tu ser,
la amabilidad de tu mirada,
bajo toda esa radiante aura,
tan imposiblemente feliz,
No existe aparente pizca de tristeza,
sana en casi todos los aspectos,
mejillas rosas,
labios húmedos por naturaleza.
Tu presencia en lo social,
demuestra que dentro de ti,
para bien o para mal,
se fragua la energía de la vida.
Sin embargo,
das la impresión de proteger a tus demonios,
construyendo castillos en el aire,
o bien, soñando con un mundo mejor.
¿Acaso te sientes sola?...
De cierto te digo, que está bien tener demonios.
Los títulos y las etiquetas te ayudan por ratos,
abrázalos, hazles el amor
y envíalos de vuelta a casa en taxi por la mañana.
Me he enamorado de tu cerebro,
de tu opinión,
de tu lectura que me apasiona,
de tu sudor y tu resaca,
del efecto de tu aroma,
innegablemente de tus fotografías.
Tu cuerpo ya vendrá luego.
Tenemos hijos, deudas y un gato,
y tú, sin embargo, no lo sabes aún.
Y Dios mediante, nunca jamás.

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